En ningún hombre he de confiar.
De tanta gente he soltado su mano y hasta ahora no me arrepiento
Han sido caníbales que se alimentan de mi
succionando lo mejor, regalando lo peor
Ellos me han preparado a que ni de mi sombra he de confiar
Han dejado huellas enormes que en mi historia no podré borrar.
He tallado demasiado con tintas mi piel lo he hecho hasta sangrar
Hasta dejarlo tan marcado que ni mi muerte pueda roer
Esas palabras que hasta ahora son mi himno
Maldito el hombre que de otro hombre a de confiar
Si es necesario más manos estaré encantada de empujar
Que si con espacios vacíos mis manos podrán estar?
Lo sabré hasta que de esta vida victoriosa pueda acabar.
Logre aprender a estar sola a reír con la tristeza.